El pasado domingo 25 de mayo, el Circuito Mágico del Agua fue escenario de la esperada Perrotón 2025, un evento organizado por la Fundación Rayito y la Municipalidad de Lima. Desde tempranas horas, familias enteras llegaron con sus mascotas para participar en una jornada gratuita, inclusiva y solidaria. La cita reunió a miles de personas en torno a una causa urgente: el respeto y cuidado por los animales.
Durante más de ocho horas, los asistentes disfrutaron de espacios recreativos, zonas de descanso, feria de productos para mascotas y una variada oferta gastronómica. Las campañas veterinarias gratuitas ofrecieron más de 1,000 atenciones, incluyendo vacunas, desparasitación y tratamientos antipulgas ilimitados. También se dictaron charlas educativas a cargo de especialistas que promovieron la tenencia responsable.
Uno de los espacios más concurridos fue la tómbola solidaria, que ofreció atractivos premios por solo S/5 el ticket. Todo lo recaudado fue destinado a apoyar programas de rescate y atención de animales en abandono. La energía del público, la participación activa de las familias y el compromiso de los voluntarios hicieron del evento una verdadera fiesta del bienestar animal.
La organización fue otro punto alto del evento, con personal capacitado, señalización clara y espacios pensados para el bienestar de humanos y animales por igual. Esto permitió que la experiencia fuera segura, accesible y cómoda para todos los asistentes, sin importar su edad o condición. El trabajo detrás de escena fue clave para lograr una jornada ejemplar. La logística, además, facilitó una convivencia armoniosa entre cientos de mascotas en un solo lugar.
Los más pequeños también encontraron su espacio. A través de juegos, concursos y actividades interactivas, aprendieron sobre el valor de cuidar a sus mascotas, alimentarlas bien y respetar su espacio. El mensaje fue claro: educar desde la infancia es clave para construir una sociedad más empática con los animales.
La Perrotón también permitió visibilizar el trabajo silencioso que realizan cientos de rescatistas independientes y organizaciones animalistas en la ciudad. Muchos de ellos participaron con stands informativos, promoviendo el respeto a los animales y ofreciendo a sus rescatados la oportunidad de una nueva vida. Fue una vitrina de esperanza, pero también de lucha constante.
RESULTADOS QUE CAMBIAN VIDAS
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la campaña de adopción, que reunió a distintas organizaciones protectoras de animales. Gracias al esfuerzo conjunto, más de 80 perritos fueron adoptados, encontrando así un nuevo hogar y una segunda oportunidad. Las historias de adopción se multiplicaron, dejando huella en quienes apostaron por cambiar una vida.
Muchos de los animales adoptados llegaban de historias difíciles: abandono, maltrato o negligencia. La Perrotón no solo les ofreció una nueva oportunidad, sino que permitió mostrar sus historias de resiliencia ante un público dispuesto a cambiarles la vida.
Cada entrega se convirtió en un acto de amor consciente. Fue un recordatorio poderoso de que adoptar es un acto de compromiso, no solo de emoción.
Con la Perrotón, buscamos revertir la realidad del abandono animal y promover la adopción responsable como una oportunidad para cambiar vidas”, expresó la Dra. Claudia Ruiz, gerenta general de Serpar. Su mensaje resume el espíritu de este evento: transformar la realidad con empatía, acción y compromiso ciudadano. Cada adopción fue una victoria colectiva.
Este resultado refleja también un cambio cultural importante en nuestra ciudad. Las nuevas generaciones están creciendo con una mayor conciencia sobre el respeto a los animales. Perrotón 2025 es prueba de que la educación, el acceso a servicios y el trabajo articulado entre instituciones sí pueden generar impacto real en nuestra sociedad.
Más allá de las cifras, lo que quedó en evidencia fue una ciudadanía activa y sensible. Las personas no solo asistieron, sino que participaron con entusiasmo, hicieron preguntas, se informaron y se involucraron. Perrotón se ha convertido en un espacio de formación y reflexión, más allá del entretenimiento.
Por ello, muchos asistentes destacaron la importancia de que este tipo de eventos se repitan más veces al año. Algunos incluso propusieron llevar la Perrotón a otros distritos, ampliando su alcance y llevando atención a comunidades donde el acceso a servicios veterinarios es limitado. La necesidad existe, y la respuesta también.
UNA CIUDAD QUE APUESTA POR EL RESPETO Y LA EMPATÍA
Perrotón no solo fue un evento recreativo, sino una plataforma de transformación social. Desde el ingreso libre hasta las campañas médicas, todo fue diseñado para fortalecer el vínculo entre humanos y animales. Se promovió una visión más justa, donde las mascotas son reconocidas como miembros valiosos de la familia.
Lo más valioso de esta edición fue el mensaje colectivo que emergió entre los asistentes: la tenencia responsable no es solo un deber, sino una expresión de respeto. Este cambio de mentalidad, que se cultiva en espacios como la Perrotón, abre camino a una sociedad donde los animales son tratados con dignidad. El evento se consolidó así como un puente entre el afecto y la conciencia. Lima, sin duda, está dando pasos firmes hacia ese horizonte.
Al finalizar la jornada, el balance fue más que positivo: miles de atenciones veterinarias, decenas de adopciones y una ciudad entera movilizada por una causa común. Perrotón 2025 cerró con una promesa: seguir creciendo, sumando aliados y construyendo un futuro donde ningún animal tenga que vivir en abandono o indiferencia.
Eventos como este no solo dejan huella en los asistentes, sino que generan un impacto real en políticas públicas, decisiones personales y redes de colaboración. La visibilidad que alcanza la Perrotón impulsa cambios concretos en la forma como la ciudad piensa y actúa en relación con sus animales.
Perrotón 2025 fue más que una actividad dominical: fue una declaración de principios. Lima demostró que puede ser una ciudad más compasiva, más justa y más activa cuando se trata de cuidar a quienes no tienen voz. Y lo más importante: dejó claro que el cambio ya empezó.
El ambiente fue cálido, inclusivo y educativo. Niños, jóvenes y adultos compartieron momentos con sus mascotas mientras aprendían sobre responsabilidad y bienestar animal. Más allá de la celebración, quedó claro que la ciudadanía está lista para asumir un rol activo en la protección de los animales.








