Con entusiasmo y espíritu de comunidad, se llevó a cabo la primera reunión del Club Pastor Chiribaya en el Pet Park de Miraflores. La actividad reunió exclusivamente a familias y dueños que conviven con perros de esta raza, en un ambiente cálido y emotivo marcado por el cariño compartido hacia el pastor chiribaya.
A lo largo del encuentro, los asistentes intercambiaron anécdotas, vivencias y reflexiones sobre el vínculo que han construido con sus mascotas, resaltando la conexión especial que esta raza genera con las personas. Fue una jornada de reconocimiento mutuo, donde se reafirmó el orgullo de convivir con un perro que representa una parte valiosa de la historia y cultura peruana.




Este primer encuentro fue celebrado como un paso importante para seguir visibilizando al pastor chiribaya, promoviendo su valoración y respeto en la sociedad, ahora que ha sido reconocido oficialmente como parte del patrimonio cultural del Perú.
«Ahora que se ha aprobado el proyecto de ley y el pastor chiribaya ha sido declarado Patrimonio Cultural, me gustaría que ese reconocimiento sea aún más formal, al nivel del perro peruano sin pelo, que ya tiene una categoría clara y protegida. Sería ideal que lleguemos al punto de contar con un registro oficial, con identificación, tal vez incluso con microchips para cada ejemplar. Pero, más allá de eso, lo que realmente espero es que se promueva la adopción de estos perros. Hay muchos pastores chiribaya en situación de calle —los vemos en los mercados, en las pistas, por todas partes— y no queremos que esta raza termine siendo objeto de compraventa o explotación. Queremos que se reconozca su valor y se les dé un hogar. Ahora que son parte oficial de nuestra cultura, lo justo es que también tengan la oportunidad de vivir con dignidad.», indicó la coordinadora del club.




UN ORGULLO CON MIL AÑOS DE HISTORIA
El perro pastor chiribaya es motivo de orgullo entre los peruanos, no solo por su apariencia singular y su temperamento dócil, sino por su profunda conexión con las culturas ancestrales del sur del Perú. Esta raza ha sido reconocida internacionalmente como originaria del país, luego de una resolución oficial de la Federación Canina Americana, emitida en su asamblea general el pasado 28 de marzo en Sorocaba, Brasil.
Los orígenes de esta raza se remontan a más de mil años atrás, como lo demuestran diversos hallazgos arqueológicos en Ilo, específicamente en la antigua hacienda Chiribaya, ubicada en el distrito de El Algarrobal, región Moquegua. Fue allí donde la reconocida investigadora Sonia Guillén descubrió en 2006 los cuerpos momificados de 42 perros chiribaya. Estos animales, según los estudios, fueron utilizados por las comunidades preincaicas para el pastoreo de camélidos como las llamas y alpacas, lo que les valió un trato especial incluso en los rituales fúnebres.
El Museo Chiribaya exhibe actualmente algunas de estas momias caninas, reforzando el valor patrimonial de esta raza.
Además del reconocimiento internacional, se están tomando pasos a nivel nacional para su preservación legal y cultural. La congresista Magaly Ruiz, de Alianza para el Progreso, ha propuesto un proyecto de ley que busca declarar al pastor chiribaya como Patrimonio Natural y Cultural de la Nación.
Sin duda, la realización de esta primera reunión del club representa un hito en la revalorización de una raza que ha acompañado a los peruanos desde tiempos ancestrales.








